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Surforeggae
Reggae · 22 de enero de 2003

Gilberto Gil incentiva la producción independiente y pretende proyectar la cultura brasileña en el mundo!

Gilberto Gil

Se abrieron las puertas del Palacio de los Festivales para representantes de la industria del disco de todo el mundo. Más de 400 stands daban a conocer la producción internacional de música — con énfasis en la producción independiente, alternativa, aquella que no está ligada a las cinco grandes multinacionales del disco (WEA, Sony, EMI, BMG y Universal).

Brasil es el país-tema del Midem-2003. Pancartas esparcidas por todo el pabellón de exposiciones anuncian: "Brazil makes sense". El show de apertura de la feria, previsto para el inicio de la noche de ayer, tendría como atracciones músicos brasileños: el violonista Yamandú Costa, ganador del Premio Visa de MPB de 2001, el grupo de percusión corporal Barbatuques, la dupla Veiga e Salazar, que hace pop contemporáneo, el cavaquinista Armandinho, el violonista Roberto Menescal, con la cantante Marcia Salomon, con un programa de bossa nova, más el proyecto Bossacucanova, una visión lounge de la bossa — tendencia contemporánea de gran aceptación en Europa. El maestro de ceremonias fue el compositor baiano Tom Zé. Estaba prevista una aparición especial — dos números o tres — del ministro brasileño de Cultura, Gilberto Gil.

Fue el primer compromiso internacional del compositor, en calidad de ministro. Poco después de las 11 horas de la mañana de ayer, Gil participó de una entrevista colectiva para la prensa internacional, para hablar de la industria del disco y de la cultura brasileña. Compartió la mesa con otros brasileños — el productor José Carlos Costa Netto, presidente de Brazil Music & Arts (BM&A), empresa coordinadora de la participación brasileña en la feria; Bruno Boulet, del escritorio de divulgación de la música francesa en Brasil; y Eduardo Muskate, representando la Associação Brasileira de Música Independente (ABMI).

Gilberto Gil tenía agenda completa para ayer. Su agenda preveía encuentro con el ministro de Cultura de Francia (y con el ex ministro Jacques Lang) y con otras autoridades del área, de países europeos. En la semana que viene, el ministro sigue para el foro internacional de Davos.

Músico conocido en todo el mundo, Gil fue la figura central de la entrevista colectiva. Usando traje y cabello rastafari, el ministro comenzó respondiendo sobre cuáles serían sus primeras medidas para incentivar la cultura brasileña y proyectar la música, internacionalmente. Comenzó respondiendo en portugués. "Por primera vez, Brasil es insertado en el plan general del Midem y, más importante, representado por la producción independiente", dijo. "Estar representado por la producción independiente es importante porque, como en otros campos, hubo una industrialización de la música."

Gil continuó: "Pero no podemos ver la música solo por el aspecto económico. Es preciso mirar la cultura de masas en sus dimensiones social, cultural, simbólica. No se puede ignorar la importancia del mercado, pero es preciso establecer un diálogo de él, mercado, con las otras dimensiones que la cultura traduce." Bruno Boulez completó: "Los autores brasileños son inspiración para los del resto del mundo, y hoy gran parte de los mejores músicos e intérpretes no forman parte del elenco de las grandes grabadoras. La presencia en el Midem, al cual comparecen agentes y productores de todo el mundo, es la chance de divulgar internacionalmente esos nombres." En los últimos diez años, como recordó el productor, empresario y compositor José Carlos Costa Netto, la producción independiente tuvo extraordinario crecimiento; existen, hoy, según él, cerca de 400 grabadoras que no están ligadas a las cinco majors multinacionales.

"Esas empresas fueron surgiendo muchas veces por iniciativa de los propios compositores, músicos e intérpretes, insatisfechos con la manera como la industria estaba lidiando con ellos", contó Costa Netto. El movimiento hizo surgir la ABMI, que representa esos sellos alternativos, y también la BM&A, que tiene por finalidad promover la divulgación internacional de esos sellos y artistas.

Gilberto Gil ya estuvo dos veces antes, en el Midem, como artista contratado de grandes grabadoras. No las condena. "La industria es importante. La diversidad es el nombre del sueño." Explica: "La globalización provocó la estandarización de la música, de la comida, de otros ítems. El gran desafío es promover la inclusión de la diversidad, de lo que no es estándar, y la equalización de la producción global y de las expresiones regionales." Adepto de la dieta macrobiótica, aprovechó una metáfora usada antes por Eduardo Muskate (las empresas fabrican fast food y fast music, y necesitamos música y comida orgánica) para crear su propia metáfora: "Cuando, hace 30 años, adopté la dieta orgánica, eso era visto como exotismo; hoy, la alimentación natural, saludable, forma parte de la estructura del mundo del negocio." Le preguntaron sobre lo que su ministerio podría hacer para llevar cultura a las favelas. Gil dijo que las favelas se expresan de manera propia — usando la tradición, el samba, el forró, o las tendencias internacionales, el funk, el hip-hop, y la cuestión no es solo de llevar cultura a la favela sino, también, de mostrar para quien no es de la favela la producción cultural de la favela.

Una vez más, la cuestión de las producciones locales y globales. Negó que la música brasileña esté ausente de las radios. "En algunos casos, la programación de las radios llega a tener 80% de música brasileña, al contrario de lo que fue hace 20 años", dijo. No consideró calidad, sino producción. Entiende que cuando los compositores brasileños comienzan a hacer "brazilian funk, brazilian rock, brazilian jazz o reggae" están creando una especie de "international national music" — música nacional, en todo caso.

Admitió que el trabajo en el ministerio va a ser "duro". "Es una estructura pequeña, que necesita ser ampliada, redimensionada, necesita ganar un cuerpo y tener presencia efectiva en el conjunto de los Ministerios", dijo. Anunció que pretende crear una secretaría especial para la música, otra para los museos y aún otras. "La música es un patrimonio. La Unesco ya tombó complejos arquitectónicos brasileños; es preciso que se reconozca la misma importancia en la música." Afirmó que es necesaria ayuda internacional, de tecnología, por ejemplo, para ayudar a la producción, y dijo que los autores brasileños están rescatando sus raíces pero producen "anclados en el futuro" — en un momento político para él especial en que es posible soñar con un futuro.

Su carrera, aceptó, va a sufrir con la opción de aceptar el ministerio de Cultura. "Parte de ella va a ser interrumpida. Pero fue un compromiso que asumí con el presidente Lula, una manera de ayudarlo en el proyecto de Brasil." Su actividad tendrá como centro el fortalecimiento de políticas públicas para la cultura. Y en cuanto a hacer shows, dice que es una cosa para ser conversada en el futuro. "Tal vez adelante yo pueda conciliar mi actividad política con la de artista. Preciso pensar en las cuestiones éticas implicadas."

Pero finalizó contando que fue invitado por el ministro de Cultura de Argentina a visitar el país, en visita protocolar, y que, en paralelo a tal actividad protocolar, podrá hacer un show.

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