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Reggae

Desordem Publico

Nuevo lanzamiento

Los Contrarios

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De haber sido en esta última década, Che Guevara, en su viaje que comenzó en una motocicleta, podría haber encontrado muchos artistas recorriendo su América Latina. Habría visto un Manu Chao en Ecuador, citando a Eduardo Galeano en entrevistas. E incluso habría acompañado la evolución de un montón de grupos de rock verdaderamente latinoamericanos, de la Patagonia al extremo norte de Colombia. Caso del Desorden Publico, banda que durante 18 años colocó a Venezuela en el mapa musical del continente. Además de ser punta de lanza del escenario pop/rock local – que incluye grupos como King Changó y Los Amigos Invisibles –, el grupo añade a su ska otros ritmos del Caribe, como la salsa, el mambo y el merengue.

Allí, con seis álbumes en el currículo, algunos discos de oro y platino en la bagaje y muchos kilómetros recorridos por las Américas y Europa, el Desorden Publico es tenido como una leyenda, un mito. La discografía de la banda cuenta con cinco álbumes lanzados por Sony Music Venezuela, algunos de ellos también en el mercado norteamericano. Desorden publico (1988), el primer disco, con portada y concepto musical inspirados en la 2 Tone (legendario sello de ska británico), alcanzó ventas superiores a 50 mil copias solo en Venezuela.

En descomposición (1991), segundo trabajo, contó con la producción esmerada del jazzista venezolano Gerry Weil y trajo un cierto experimentalismo al sonido del grupo, algo de funk y un mergulho más profundo en los sonidos del Caribe. El disco le valió al Desorden Publico un logro del que se enorgullecen mucho en la carrera: la presentación en el Primer Festival Iberoamericano de Rock (1991). Allí, en el escenario, el grupo venezolano de ska encontró uno de sus parientes musicales más cercanos en las Américas, al lado de Los Fabulosos Cadillacs (Argentina). Eran Os Paralamas do Sucesso.

El intercambio de figuritas entre las bandas llevó al brasileño Carlos Savalla, responsable de discos como Bora Bora y Big Bang (Paralamas), a producir el tercer álbum de los venezolanos, Canto popular de la vida y muerte (1994). El disco redefinió la sonoridad del Desorden Publico, con la incorporación de mucho reggae y algo de dub al cóctel latino de la banda. "Tiembla", principal single, alcanzó la cima de las listas y puso al grupo a tocar en el 90% del territorio venezolano.

Y también valió presentaciones en América del Norte (incluyendo México y Puerto Rico) y en Europa. Plomo Revienta (1997), el cuarto álbum, trajo la firma de K.C. Porter (La marcha del golazo solitário – Los Fabulosos Cadillacs, Libertad – La Ley, Cerimony – Santana). En la pista "Chacal", invita a Angelo Moore, líder de Fishbone, a contar la historia del terrorista del mismo nombre. En 1998, Sony lanza ¿Donde está el futuro?, un disco con rarezas del comienzo de la carrera de la banda. Por aquí, gracias a la iniciativa de Radiola Records, la banda avanza, rumbo a sus primeros pasos. Diablo, su sexto álbum, muestra toda la madurez adquirida en estas casi dos décadas de trabajo.

Trae a Neville Staples, de los Specials, como invitado en la pista "Black Market Man". "Combate", primera canción de trabajo del CD, ganó una interesante versión en portugués, hecha especialmente para Brasil. Diablo tendrá también cuatro videoclips en pista multimedia ("El Clon", "Truena Truena", "Black Market Man" y "Combate"). Con esto, los lazos de la banda con la patria tupiniquim deben ganar nuevos contornos. Como dice el estribillo de "Combate": "¡Desorden tá na rua!".

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