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Matisyahu

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Spark Seeker: Acoustic

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Matthew Miller nació en West Chester, Pensilvania el 30 de junio de 1979, correspondiendo al Calendario Judío del 5 de Tamuz de 5740. Después de crecer, los padres de Matisyahu lo enviaron a una Escuela Judía donde estudiaba dos veces por semana, sin embargo como muchos otros chicos, resistió las horas adicionales de la escuela y fue frecuentemente expulsado por perturbaciones durante las clases. A los 14 años, Matthew Miller adquirió un estilo de vida Hippie. "Entró en la onda" de las personas "Dead-Head", cultivó dreadlocks y gastó sus Birkenstocks (sandalias) durante todo el invierno. Tocaba sus bongós en la cafetería y aprendió a hacer beat-box al fondo del salón de clases. En el 3er año del colegio, aunque estaba en su época en que no tenía ninguna preocupación, Matisyahu no podía ignorar el vacío en su vida. Después de casi quemar su salón de química, sabía que su misión debía comenzar inmediatamente. Decidió hacer un viaje a Colorado. Alejado de su vida suburbana en las planicies blancas, Matisyahu tuvo la oportunidad de analizar y tener una mirada más introspectiva sobre sí mismo contemplando su ambiente. Estaba en el paisaje impresionante de la "Rocky Mountain", cuando tuvo una visión: era G-d (Dios). Tras su viaje a Colorado, su curiosidad espiritual aumentó y Matisyahu hizo su primer viaje a Israel. Allí, por primera vez en su vida, sintió una conexión con el G-d que vio en Colorado. Israel fue un punto de giro principal. Matisyahu aprovechó el tiempo que pasó allí, rezando, explorando y bailando en Jerusalén. En cada rincón encontró su identidad judía hasta entonces inactiva en su mente. Salir de Israel resultó ser una transición difícil. De vuelta en las planicies blancas, Matisyahu no supo mantener su nueva conexión con el judaísmo. Abatido, desanimado, abandonó el colegio y comenzó a seguir la banda Phish en una gira nacional. En la carretera, Matisyahu pensó seriamente sobre su vida, su música y su sed por el judaísmo. Después de algunos meses regresó a casa. Por este tiempo sus padres insistieron para que se "enderezara" y fuera a una escuela en una región salvaje de Bend en Oregon. La escuela incentivaba los ejercicios artísticos y Matisyahu sacó ventaja de este momento para profundizarse más en su música. Estudió reggae e hip-hop. Semanalmente iba a un open-mic donde cantaba, hacía su beat-box y era capaz de hacer casi cualquier cosa para mantener y aguzar su creatividad. Fue ahí que comenzó a desarrollar su estilo reggae-hip-hop. Después de dos años "luchando", a los 19 años Matisyahu vuelve a Nueva York un hombre cambiado. Se mudó a la ciudad para continuar afinando su estudio musical, y también comenzó a interesarse por el teatro. Durante este tiempo, fue a ver el Carlebach Shul, una sinagoga en el lado occidental, bien conocida por ser amigable a la energía hippie y a su canto exuberante. Esto fortaleció más su alma, favoreciendo el poder místico de la música judía jasídica. Ahora, en vez del beat-box al fondo del salón de clases, iba al techo de la escuela a rezar. (Siendo religioso o no, no nació para quedarse en salones de clases). Al estudiar en la escuela nueva, Matisyahu escribió una letra titulada "Echad" (One). La letra era sobre un niño que se encontró con un rabino jasídico en Square Park en Washington y a través de él se volvió religioso. Poco después de haber hecho la letra, la vida de Matisyahu imitó extrañamente su arte. Se encontró con el rabino Lubavitch en el parque, iniciándose ahí su transformación de Matthew a Matisyahu. Él que ya fue escéptico de la autoridad y de sus reglas, comenzó entonces a explorar y finalmente adquirir el estilo de vida jasídico Lubavitch. Prosperó en la disciplina y la estructura del judaísmo, intentando cada vez más entender la Ley Judía. La filosofía de Chabad-Lubavitch resultó ser una guía poderosa para Matisyahu. Lo rodeó con el diálogo espiritual y el desafío intelectual que ha buscado desde la década pasada. La perturbación y la frustración de su búsqueda precipitada, y ahora, 2 años después, Matisyahu vive en Crown Heights, dividiendo su tiempo entre el internado y el yeshivá. Combinar los sonidos de Bob Marley y Shlomo Carlebach, con toda su originalidad e interpretación es edificante, una fuerte experiencia para todos. Incluso el más pesimista en sus shows es inspirado por su habilidad de transmitir de forma honesta su mensaje, que habla de fe y espiritualidad. Su dedicación es hacer que su mensaje gane respeto. Es en ese momento efímero cuando nuestro escepticismo se derrite y nuestras almas se elevan que Matisyahu entra con su creciente sonido de fe.

INFORMACIÓN COMPLEMENTARIA

Debido a su opción religiosa, Matisyahu no hace shows los viernes. "Desde la noche del viernes hasta la puesta del sol del sábado, no hago shows," dice él. "Por lo tanto, no toco los viernes. Y el sábado por la noche, después de las 20:00h, ya está bastante oscuro, por eso tocamos." Preguntado si recibe alguna crítica de otros judíos por haber elegido esa carrera, Matisyahu dice: "No mucho. El mensaje del movimiento Lubavitch está siendo divulgado y debemos tomar nuestros talentos y usar la música, la radio y la TV para intentar causar un buen impacto en el mundo, en vez de aislarnos."
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