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Reggae · 02 de abril de 2003

Consulta la entrevista de Bárbara Falcon con el exguitarrista de Diamba, Rafael Pondé!

Consulta la entrevista de Bárbara Falcon con el exguitarrista de Diamba, Rafael Pondé!

BÁRBARA: ¿Cómo fue que empezaste a interesarte por la música? ¿Tenías algún músico en la familia?
RAFAEL: Empecé a tocar muy temprano. Porque mi abuela tocaba acordeón y viví un tiempo con ella en mi infancia. Cuando tenía 11 años, esa abuela falleció y después supe que había sido su deseo que me quedara con su acordeón. Entonces ese acordeón fue a casa y yo quise aprender a tocar. Busqué un profesor y fue muy difícil encontrar uno, y ese instrumento necesita un profesor porque es un instrumento muy complicado. Entonces fui desanimándome un poco con el acordeón, aunque a veces lo tomaba e intentaba hacer algo... La guitarra ya la tocaba de oído.

Cuando pasé el vestibular para administración de empresas en la UFBa, pasé para el segundo semestre. Eran seis meses en los que iba a quedar prácticamente sin hacer nada y eso me llevó a buscar una escuela. Entonces fue la primera vez que me decidí a tocar guitarra, fue en una escuela allá en Villas do Atlântico. Empezó la facultad, yo iba tocando, consiguiendo un profesor particular, yendo a la facultad, yendo al stage, fue una época muy movimentada. Dejé de estudiar un poco la guitarra y, concomitantemente a eso, comenzó a organizarse en la Escuela de Administración de la UFBa el famoso Bar Cultural. Algo que yo empecé, puedo decir así, porque yo era quien tocaba allí. Renato y yo — que es de la banda Diamba — fuimos quienes empezamos aquello allí.

Mi primera experiencia, mi primera presentación fue en el bar de Administración, Bar Cultural. Los primeros bares, por allá de 96/97. Y esos bares eran muy buenos, muy concurridos y comenzaron a volverse frecuentes porque comenzaron a venir muchas personas de otras unidades de la universidad. Y el bar fue creciendo... Estudiábamos juntos, yo, Renato Nunes (bajista de Diamba) y Duda (vocal de Diamba), en la Escuela de Administración. Y eso fue el comienzo de la banda Diamba. Las primeras presentaciones allí mismo, en aquel ambiente de la universidad, con mucha gente. Era un momento muy movimentado en mi vida, porque era de mañana la facultad, de tarde el trabajo, de noche la facultad de nuevo y de madrugada el ensayo que se hacía en Bonfim, en la casa de Caio, que tenía un estudio.

BÁRBARA: ¿Y qué tipo de son hacían en aquella época?
RAFAEL: Tocábamos Bob. Era básicamente Bob Marley cover, ¿no? Éramos una banda que tocaba básicamente covers de Bob Marley, Jacob Miller, algo de Peter Tosh. Hacíamos una mezcla del reggae roots de Jamaica. Porque fue la propuesta inicial y una cosa curiosa, una cosa inexplicable. Empezamos a hacer algo para lo que no teníamos ningún referencial, como hoy vemos muchas bandas de reggae en el escenario; en aquella época existían poquísimas bandas de reggae locales.

El único referencial que teníamos en aquella época, aun así era para mí, por ejemplo, un referencial distante, era Edson y la gente de Cachoeira, que ya hacía reggae. Sabía que Edson Gomes tocaba reggae, hacía las músicas, que tuvo mucho éxito con aquellas músicas, pero cuando empezamos a tocar aquel tipo de son, era para mí una novedad total. Era como si fuera, digamos, una cosa de juego mismo. Porque era inconcebible para nosotros en aquella época tener una banda para tocar reggae, principalmente comercialmente, ¿no?

BÁRBARA: Entonces era algo bien despretensioso.
RAFAEL: En aquella época era algo despretensioso y algo que no existía. No había mucha banda de reggae. Después supe que en la misma época en que estábamos empezando, fue la misma época en que Natiruts estaba empezando, haciendo exactamente igual, con una historia parecida, interpretando músicas de Bob Marley. Era cuando Adão Negro, después supe, también estaba en sus primeros pasos y es algo que empezamos medio sin saberlo, uno del otro. En aquella época tocábamos en la facultad y era una novedad total aquel tipo de música que tocábamos.

Otra cosa muy interesante que podemos hablar es sobre la gente de Cachoeira, y voy a hablar un poco sobre la gente que, diría yo, hace el reggae roots. El reggae primordialmente, en Jamaica, fue una música desarrollada en los guetos. El reggae empezó de una forma muy interesante. La música de Jamaica en aquella época, años 50, la música era totalmente importada de Estados Unidos. Los discos llegaban al puerto de Jamaica y todo el mundo escuchaba, como en todos los lugares, como en Brasil, en los años 50, consumíamos música americana, en Jamaica también. Solo que tenían los ritmos de la región del Caribe, aquella cosa, la cosa de África también muy fuerte. Jamaica también es un lugar de muchos africanos, con la negritud muy fuerte.

Entonces el reggae es muy fuerte porque tiene identidad en todo el mundo por este hecho, que es la cosa de la diáspora africana, de la música que habla de la realidad, de lo que estás pasando, la música que habla sobre Dios. La música que une a los pueblos del mundo por la identificación racial y social. Primordialmente es la música que habla de la verdad, del sufrimiento, de las favelas de Jamaica, de aquel tiempo. Es donde comienzan todos los grandes íconos: Bob Marley, Peter Tosh, conviviendo en aquel ambiente, poniendo aquello en su música y usando de forma genial la influencia que recibieron de la música americana en forma de R&B, rhythm and blues, mezclando con aquella cosa social, que es genial. Y se puede ver que en todo el mundo el reggae se escucha hoy, inclusive en países donde no se habla inglés, como Brasil.

Pero es algo que trasciende hasta el idioma, porque si se mira bien, aquí en Brasil el reggae es muy fuerte, principalmente para la gente de los guetos. Porque la clase pobre se identifica mucho con las figuras de los artistas, se identifican con la cosa del dreadlock, la propia negritud. Saben que Bob Marley fue un tipo del gueto, a pesar de no entender muchas de las cosas que Bob Marley dice, porque habla inglés, pero todo el mundo sabe, todo el mundo sabe que Bob vino del gueto y su música estaba hecha con sentimiento. Y con certeza percibo que el reggae de Cachoeira, el reggae de Edson, absorbió mucho de esto.

Y me pongo muy feliz con eso. Ellos consiguieron, Edson, Remanescentes, toda aquella gente, consiguieron realmente interpretar mucho de la realidad brasileña con el reggae, ¿entendés? Consiguieron traer, conservaron esta tendencia de la música de Jamaica, de la música del gueto, porque muchos de ellos también pasaron por esa experiencia y tal. Traen esto en su música, la cosa social, la cosa de hablar de verdad, hablar sobre el hambre, hablar sobre la pobreza, de una forma muy poética. Hablar sobre el predominio del capital, sobre esa cosa, ¿no?

La gente de Cachoeira sabe interpretar esto muy bien. Ya nosotros, también traemos este sentimiento dentro de nuestro corazón, tenemos este tipo de actitud en muchas de nuestras músicas, porque también andamos por la calle, muy atentos a todo lo que pasa y conviviendo de cerca en la UFBa, que es un lugar que da mucha vivencia a cualquier persona, la Universidad Federal. Y también traemos un poco de esto en nuestra música, pero también traemos otras cosas muy interesantes como las sonoridades, ¿no? Estamos en la era de la tecnología digital y estamos viviendo esto muy fuerte.

Prácticamente todo lo que escuchamos hoy de música tiene una influencia de la electrónica muy grande. Ya es algo que viene de la cibernética, que es algo muy fuerte mundialmente. Entonces intentamos absorber esto también y eso lleva a una investigación muy grande de timbres, de sonoridades, que fue lo que me llevó a hacer el son que hago hoy. Mis influencias son muy fuertes con relación a Luiz Gonzaga, con relación a Gilberto Gil, que son creadores de música, que son personas que se preocupan cuando van a hacer una música. Se preocupan con la letra, se preocupan con la melodía, se preocupan con el ritmo, con la armonía.

Y este tipo de preocupación musical es algo que también traigo conmigo. Creo que esto también es muy bueno para la música. Tener este tipo de preocupación. Fui muy influenciado por esta gente, por Caetano, por Gil, por Luiz Gonzaga, por Stevie Wonder, por Jimi Hendrix, Jackson do Pandeiro, João Gilberto, que son personas en las que se percibe el cuidado y la forma en que su personalidad es puesta en su música. Es muy importante esto, que es lo que inclusive genera el estudio de la persona a través de la obra. Es muy interesante...

BÁRBARA: ¿Cómo fue que empezaste a tocar reggae? ¿Por qué reggae?
RAFAEL: La propuesta partió de Caio. Y cuando entré en Diamba ya conocía a Bob Marley. Toco guitarra y ya tenía aquel ritmo, el contratiempo del reggae, prácticamente en mi sentimiento. No tenía ninguna dificultad para tomar la guitarra y reproducir lo que escuchaba, porque ya escuchaba mucho. Y veo muchos guitarristas excelentes ahí, que estudian mucho, decir que tienen mucha dificultad para tocar reggae. Es simplemente porque no consiguen comprender, no tienen este tipo de identificación con el reggae, ¿entendés? Hay que sentir la música. Sentiste la música, tocás...

Si la música tiene que ver contigo, si te identificás con aquel ritmo, tocás. Pero con la banda Diamba, desde el comienzo la propuesta era hacer reggae. Y fue lo que buscamos, como te dije. Con toda influencia, con todo lo que pudimos poner de nuevo en la música. La música de Diamba tiene un qué de forró... La primera composición que marcó esto fue A chuva, una música que era originalmente un baião. Hoy tengo como certeza que el xote, nuestro xote nordestino, tan famoso por Luiz Gonzaga, Gil y otros, es prácticamente un reggae de Brasil. No hay para dónde correr. Yo, particularmente, busco poner en la música que hago este tipo de cosa, pues esto trae un carácter de originalidad al trabajo. Ese es un aspecto. También está el aspecto del rock 'n roll que es fuerte...

BÁRBARA: ¿Conociste a la gente del recôncavo, con el reggae de Cachoeira? ¿Tuviste algún contacto con este material?
RAFAEL: No tuve mucho contacto con el material del recôncavo, salvo un poco después. Vine a escuchar este material un tiempo después con oídos de investigador, pero más vale tarde que nunca, ¿no? De la gente del recôncavo, puedo citar a Morrão Fumegante. Morrão tiene aquella cosa del recôncavo, aquella cosa de blues... Eso lo siento, aún más por ser guitarrista. Y tiene el lado fuerte del reggae jamaicano, que como te estaba diciendo es el mismo sentimiento. Se percibe nitidamente esta cosa de la música del gueto, del grito social, esto es muy fuerte en el recôncavo de Bahia. El sentimiento es el mismo... Eso lo acompañé.

La gente del recôncavo vino a Salvador y se dividió en varias frentes de trabajo, Edson Gomes, Nengo Vieira, Morrão Fumegante... Hoy es difícil acompañar, pero está una belleza!!! Cada día aparece una nueva banda de reggae en Salvador. Hoy Bahia tiene Mosiah, Adão Negro, Los Baganas, Naya, son tantas bandas que si empiezo a nombrar, me olvido el nombre de varias. Y me pongo muy feliz porque me siento responsable de cierta forma por esto. Junto con la gente más antigua del recôncavo.

Principalmente en la cosa urbana. Hoy existen muchas bandas en este segmento, el reggae, digamos, urbano. Muchas bandas con letras buenas, hablando de la cosa social que necesita ser dicha. Si estás cantando, si podés cantar sobre algo que ves en la calle, si hay un niño pidiendo limosna, podés cantar eso. Lo estás viendo, ¿entendés? Si estás pasando hambre, cantás pasando hambre. Todo es la vivencia nuestra. Creo que más importante que distinguir a los artistas por clase social, es conseguir expresarse de manera sincera y pasar eso a través de la música. Porque no sirve tener dinero y no saber hacer música, ¿entendés?

La música es independiente del hecho de ser rico, pobre, negro o blanco. Diría que mi interés por el reggae ya no es solamente musical, es sociológico, antropológico, filosófico... Porque me gusta ver las películas, me gusta ver aquel ambiente. Es como si fuera nuestra cultura, ¿no? Ves una película de Jamaica, ves que las personas hablaban de un modo propio, tenían un estilo de vida diferente, de la mujer sumisa en casa con los hijos, de los niños en la calle jugando, del hombre trabajando como músico, tocando para traer dinero. Y ya me intereso por el reggae en este sentido antropológico también.

BÁRBARA: También está la cuestión de la religión.
RAFAEL: La religión también es muy relevante en el reggae, la conexión que la gente tenía con su religión, ¿no? La religión Rastafari, donde el gran rey de Etiopía que fue coronado en 1930, Salassiê, era un Dios... Era el Jesús para los rastas y eso también era muy relevante en la música hecha por ellos. Me parece muy interesante también, pero hoy tenemos el reggae de una manera nueva, ¿no? Recreado con varios elementos diferentes. Claro que la matriz total es esta, pero el reggae hoy está muy diferenciado y muy diversificado también. ¿Por qué no? Con cosas nuevas.

BÁRBARA: Es una evolución natural, ¿no?
RAFAEL: Sí, con cosas nuevas como te dije, influenciado por otras cosas que aparecieron. De aquella época para acá muchas otras cosas pasaron, ¿no? Creo que los artistas de hoy en día no tienen mucha libertad. Me pongo muy triste con eso. Porque es una antítesis enorme: cuanto más reconocido y establecido está el artista hoy, menos libertad tiene, en el sentido de abrir nuevos horizontes... Espero y tengo fe en Dios de que esto no va a continuar. Debemos luchar contra la falta de libertad. Porque no quiero tener que obedecer estándares de personas que no hacen música, personas que son antiartistas.

Existen personas que, a veces, se quedan ahí dictando los estándares de la música que debe hacerse, diciendo que tal música es comercial y va a vender, cuando no es así... Nadie tiene el derecho de decir si tal música es comercial o no, porque no es eso lo que define el valor de la música. Por cierto, la industria musical no tiene tanto tiempo, es muy importante decirlo. La música siempre existió, pero solo como manifestación de la cultura de un pueblo. Los indígenas tenían su música como forma de contacto con Dios, los africanos tenían su música también como forma de confraternización y de contacto con la naturaleza, o sea, la música, primordialmente, es esto, ¿entendés?

Sé que con la industria cultural pasó a significar otras cosas también, pero tampoco se puede quedar viendo una sola cosa. Tiene que haber un equilibrio. No puede ser así. La industria cultural no puede dictar estándares sobre el arte, porque música, bueno, todo el mundo dice que la música es un negocio. No me gusta escuchar eso. No es así como funciona con la mayoría de los artistas... La música puede hasta ser un negocio, pero la mayoría de los grandes artistas no piensa en eso cuando hace música. La música debe manifestar la subjetividad y la individualidad del espíritu humano, ¿entendés? Andá a ver quiénes son los artistas inmortales, geniales de la historia, si estaban atados a algún negocio.

Muchos eran pobres, pero no dejaban de hacer música por eso, ¿entendés? Pero hay mucha esperanza, pues en los países más desarrollados existe este tipo de preocupación. Existen personas trabajando en pro de la cultura con otra mentalidad. Existen grandes artistas bien exitosos que buscan siempre innovar y traer el compromiso con su propia creencia.

BÁRBARA: ¿La libertad entonces está por encima de todo para vos?
RAFAEL: Por encima de todo. Libertad de creación en el arte, en la música, es primordial. Me pongo muy triste con personas insensibles que dictan estándares, inclusive ahora ya en radios, ¿no? Personas de radio que también dictan estándares. Estaba leyendo una nota de Leandro, de Art Popular, que es uno de los músicos que más venden, porque compone para todo el mundo que te imagines de pagode. Y me pareció muy interesante y muy digno de su parte. Hizo un disco de lo que realmente es, de lo que tenía ganas de hacer.

Lanzó un disco con cosas totalmente diferentes de lo que hacía antes. Eso fue una actitud muy importante para lo que te estoy diciendo, para la música de calidad. Y necesita venir de personas como él, que ya están establecidas y consagradas. Si muchos hacen esto, ahí quiero ver. Ahí no habría dictadura del mercado. Es este pensamiento que procuro difundir de la mejor manera que puedo, escribiendo, cantando, poniendo en música.

BÁRBARA: Además del reggae, ¿qué otro movimiento musical viene llamando tu atención?
RAFAEL: Existe algo muy fuerte pasando en las periferias de las ciudades, que es el RAP, una especie de reggae moderno. Porque el RAP es una música que viene del mismo sentimiento que el reggae tuvo en su génesis. En Estados Unidos, se ve claramente esto. En la propia Jamaica de hoy, el tipo del gueto ya no está haciendo reggae, está haciendo ragga muffin, Hip Hop, que son vertientes, ¿entendés? O sea, las cosas evolucionan. Siempre va a existir el reggae, porque creo que el reggae va a estar siempre como matriz, como base, como sustentación de todo. El RAP es la música de la periferia actual, es la música con la que podemos hacer un paralelo con la música de Jamaica, es el mismo tipo de son, sentimiento... Son personas que no están ni ahí con la industria cultural, están haciendo su música ahí porque tienen que hacer, porque están en el mundo y saben cantar y tocar, hablar sobre lo que están viviendo.

Es el poder que tiene la música que habla con sinceridad, ¿no? Porque hoy, en el país con la situación económica que vivimos, es mucho más fácil identificarse con este tipo de música que con esa lengua-lenga que está ahí. Porque cuando escuchás este tipo de música, este tipo de música está hablando de lo que siente la mayoría de las personas. Entonces creo que eso también es muy relevante. Lo de que esta música esté siendo vendida sin mucha participación de la industria cultural también es importante, ¿entendés? Pues la mayoría de los Rappers no tiene ningún compromiso con discográficas y radios, y eso trae mucha libertad artística para su trabajo.

El reggae, de una manera general, también participa de esto, es que no lo vemos. Creo que es por ahí. Creo que es por ahí que tiene que ir mismo. Meter la cara y divulgar, aun sin grandes estructuras. Me pongo muy feliz de ver todo esto dando certo. Me pongo muy feliz de saber que aquí en Bahia, se está haciendo este tipo de música en la periferia. Muchas bandas de reggae, muchas cosas diferentes pasando, ¿no? Necesitaría de una asistencia mayor, de personas realmente interesadas en contribuir, no estorbar. Creo que aquí en Bahia deberíamos tener más discográficas independientes, más gente con cacique para apostar y que realmente fuera interesada en el trabajo, ¿entendés? Por ejemplo, si tuviera condiciones hoy, me gustaría mucho estar produciendo, acompañando a estos artistas de cerca.

Aquí quedamos muy restringidos a pequeños intermediarios que nos conectan directo con el sur, hacen una conexión que deja mucha gente afuera. Es el caso del reggae, del Hip Hop, de la música de la periferia. La mayoría queda afuera, y la minoría es la que está en los medios, ¿entendés? Si trabajamos con honestidad, haciendo todo bien, las cosas pasan. Y también porque ya no estamos solos. A pesar de no estar en contacto directo, existen muchas personas con el mismo tipo de vibración...

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