¡Reggae y religión!

La proyección mundial del reggae universalizó un nuevo lenguaje musical y trajo a la discusión de la cultura joven otro elemento, sintetizado dentro de un sistema de pensamiento místico-mesiánico, el Rastafarianismo. En ese sentido, el reggae jamaicano fue el principal difusor de las creencias y de los códigos de comportamiento del Rastafarianismo en todo el mundo. La propia estética rasta, evidenciada en los enormes dreadlocks de Bob Marley, corresponde a uno de sus principales símbolos.
El discurso ético y filosófico contra el establishment fue embebido de forma brillante en la melodía del reggae. El movimiento Rasta y la revolución musical del reggae son, con toda justicia, un desarrollo contemporáneo de una larga lucha de autodeterminación y de los anhelos de libertad de los negros jamaicanos, inspirados, sobre todo, en las luchas de los Maroons establecidos en el siglo XVIII. Fundamentados en este discurso, los jamaicanos pasaron a abandonar la marca de esclavos coloniales y buscaron reconstruir sus identidades. Así, la liberación simbólica vino a través de la música.
La religión Rastafari nació de una profecía del líder negro Marcus Mosiah Garvey hecha en una iglesia de Kingston en 1927, donde dice: "Miren hacia África, pues cuando un negro sea coronado, el día de la liberación estará próximo". En 1930, cuando Ras Tafari Makonnen es coronado el emperador de Etiopía, pastores jamaicanos consultan las Escrituras Sagradas y lo identifican como la encarnación viva de Jah (forma abreviada de Jehová). De acuerdo con la lectura rasta de la Biblia, Dios es negro y todos los negros son etíopes. La idea de salvación está ligada al repatriamiento, el retorno a Etiopía, donde los rastas serían reconducidos por Ras Tafari (que recibió el nombre de Haillé Selassié) a la tierra prometida de las tribus de Israel.
De esa forma, muchos jamaicanos pasaron a ver la moderna sociedad capitalista con otros ojos. Los negros, que de la esclavitud colonial pasaron al cautiverio de Babilonia, símbolo del sistema capitalista y de la civilización blanca, vieron en el Rastafarianismo una filosofía de rechazo a esta organización social. El garveyismo fue una especie de puente entre los sionismos negros del final del siglo XIX y la política anticolonial de la negritud que le siguió, rompiendo con las mentalidades misioneras norteamericanas y creando un modo de pertenencia mutua que podemos distinguir como el panafricanismo de la solidaridad.
Las luchas anticoloniales en África, fundamentadas en el Rastafarianismo, asumieron un papel central en el proceso de reconstrucción de identidad de los negros de aquel lugar. Durante el período de la Guerra Fría, los ideales rastas pasaron a incomodar a políticos y a amenazar el sistema vigente. Pero, a pesar de los contratiempos, el mensaje rasta fue propagado por los cuatro rincones del mundo. Aun no siendo bien visto y bien querido por los "bald-heads", el reggae llega aquí, donde pasó a ejercer influencia sobre la nueva musicalidad brasileña.
En Brasil, la cordialidad construida por el mito de la democracia racial, pasa a dar lugar a la adopción de rasgos polémicos. En ese sentido, el reggae propició que artistas como Bob Marley y Jimmy Cliff pasaran a influir profundamente en los movimientos de revitalización de la música afro-baiana y de la música popular afro-maranhense. Los afoxés y bloques afros de Bahia pueden ser considerados importantes en ese período, tanto como las fiestas de reggae en São Luís do Maranhão. Tales manifestaciones representaban una posibilidad de movilización política y una toma de conciencia de la juventud negra brasileña.
En Bahia, tanto en Cachoeira como en Salvador, el reggae fue despojado en parte de su contenido religioso original. Podemos decir que aquí, de una manera general, también fueron incorporados diversos elementos al pensamiento místico-mesiánico que tuvo origen en Jamaica. La mestizaje cultural y el sincretismo ciertamente contribuyeron para la formación de ese melting pot baiano. Como vemos, la identificación de la juventud brasileña con la música reggae no fue motivo suficiente para la completa absorción del componente religioso embebido en su mensaje. Aun adoptando la estética rasta y siendo simpatizantes de parte del discurso, pocos brasileños siguen al pie de la letra la religión.
A pesar de tratarse de una música esencialmente étnica, con un discurso político-existencial voltado para el negro, hubo otro factor esencial para la adopción del ritmo en Brasil. Tratándose del campo de la música propiamente dicha, un componente importante debe ser considerado: el parentesco estructural rítmico entre el reggae y ciertas manifestaciones musicales brasileñas, como el xote y el ijexá. Al mismo tiempo, debe tenerse en cuenta que la identificación con el ritmo ocurre también en consecuencia de las influencias culturales dejadas, tanto en Brasil como en Jamaica, por grupos de esclavos procedentes de una misma región de África. Esa herencia cultural fue, muy probablemente, guardada en la memoria de los negros descendientes y reproducida en toda clase de manifestaciones, inclusive en la música.
Lo más importante de todo esto es que la música fue, sin duda alguna, el principal elemento de identificación entre las dos culturas, la brasileña y la jamaicana. El reggae se constituye así como un "puente simbólico" ligando pueblos distintos y distanciados geográficamente, pero que mantuvieron vivo el maravilloso legado dejado por un antepasado común.
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